Testimonio desde Pisco
El día de ayer nos fuimos a Paracas llevando los productos que
adquirimos con las donaciones juntos con las distintas cosas que de
una u otra manera nos hicieron llegar. El viaje fue algo pesado, el
camioncito llevaba como dos toneladas entre agua, leche en distintas
presentaciones, alimentos enlatados diversos, arroz, azúcar, fideos,
variedad de menestras, ropa, galletas, frazadas, etc.
A partir de Chilca, a solo 65 kms. de Lima ya se podía apreciar los
estragos ocasionados en las viviendas por el terremoto. Conforme
avanzábamos, la situación empeoraba. Comenzaba con Cañete, pero en donde empecé a
comprender la real magnitud de lo sucedido fue en Chincha; por lo
menos una de cada tres casa está inhabitable.
Por la carretera se podía ver a grupos de personas con carteles
solicitando APOYO, niños, ancianos, madres con hijos en brazos,
solicitando a gritos algo de comida y agua, conforme avanzavamos los
casos como este se veían mas continuamente.
Se podía apreciar como la gente de una u otra forma habían armado
campamentos en las puertas de sus domicilios, se apreciaban carpas y
en muchos casos los campamentos eran armados con esteras y bolsas,
pero lo que si pude apreciar era a mucha gente que esta durmiendo en
la calle.
Nosotros teníamos como destino Paracas, Km. 245 de la panamericana
Sur, asentamiento humano en el desvió para ingresar a esta ciudad,
llegamos e inmediatamente nos pusimos en contacto con la población,
les explicamos que es lo que queríamos hacer y porqué, nos dijeron que
hasta esos momento no había llegado nadie con apoyo.
Necesitabamos un lugar en donde poder organizarnos para hacer un
reparto equitativo entre la población, no llevábamos un inventario
real de los productos que habíamos cargado. Nos acercamos a una
familia la cual ofreció su casa para hacer esta labor, nos permitió
ingresar a su casa, era un corralón bastante amplio como para hacer la
labor.
Descargamos la mercadería y comenzamos a agruparla, agua a un lado,
leche a otro, al igual con las menestras y así con toda la mercaderia.
Una vez hecho esto, conversamos con ellos y de lo que me había percatado era
que en cada cuadra habían ollas comunes, les pregunte y me confirmaron
de que ellos se habían organizado por manzanas; en cada manzana
existía una olla común, de la cual los vecinos de la misma se
alimentaban, eran 56 manzanas y decidimos hacer llegar las donaciones
a cada encargado de las distintas ollas comunes.
Comenzamos a llenar bolsas, surtiéndolas con los diversos productos de
manera tal que todos mas o menos reciban lo mismo, fue una ardua labor
pero se logro el objetivo con el apoyo de los mismos vecinos, entre
ellos se pasaron la voz y repartimos gran parte de nuestra carga en el
lugar.
Era increíble ver la cara de felicidad de las personas que se
acercaron, ese brillos en los ojos, se trataba de personas muy
humildes y me alegro mucho haber sido el encargado de ejecutar esta
campaña. Recibí la gratitud de todos y siento que es mi deber
hacerles llegar a ustedes como gestores principales de esta cruzada,
gracias por sus donativos, gracias a los que nos hicieron llegar
dinero, a los que se acercaron a las oficinas a dejar donaciones,
gracias a nuestros compañeros de trabajo por sus aportes, gracias a
los directivos de www.peru.com por esta genial idea, gracias a la Sra.
Sybille por permitir que sea yo el encargado de hacer llegar sus
donativos.
Hemos contribuido a mitigar en algo el dolor que siente esta pobre
gente, pero no es nada, solo pudimos llegar a un pequeño grupo, pero los
damnificados se pueden contar por miles, uno se siente impotente de no
poder hacer algo por todos.
Guardamos algo de la carga para ir dejándola en el camino a esas
persona que vimos en la carretera pero solo logramos hacerlo con muy
pocos.
Gracias a todos, pero queda mucho trabajo por hacer
Sandro Gavino